domingo, 21 de noviembre de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
El Arte en la Era Digital
La aparición de la tecnología digital introdujo un conjunto de nuevas formas y de nuevos problemas. La computadora parece demasiado “fría” para la producción artística, y la posibilidad de reproducir infinitamente todo lo que se realiza con ella, con una calidad constante, reavivó el debate sobre la originalidad de las obras artísticas.
La manipulación digital es una herramienta común en el terreno de la producción fotográfica. Si bien las computadoras acompañaron siempre a esta producción en el trabajo editorial, hoy se han transformado en un instrumento expresivo en manos de los artistas.
Por otra parte, la orientación de la tecnología informática hacia las redes y la comunicación digital dio vida a un nuevo tipo de producción artística que se conoce con el nombre de net.art –las obras creadas especialmente para Internet–, que desplaza los circuitos de distribución del arte hacia el espacio virtual, dejando de lado los ámbitos expositivos y proponiendo un arte que irrumpe en los lugares de la cotidianidad. La interactividad que se genera en el diálogo de los usuarios con las computadoras aparece igualmente en las obras artísticas numéricas. De esta forma, los espectadores dejan de ser meros contempladores y se transforman en participantes de la construcción, transformación y manipulación de un nuevo tipo de obra artística, inmaterial y efímera.
Finalmente, las instalaciones interactivas proponen que los espectadores dialoguen con imágenes, sonidos, palabras, figuras, datos y todo tipo de material estético mediante sus propios movimientos en un espacio diseñado. De esta forma, el público se vuelve artífice de su medio ambiente, recibe una respuesta de su entorno que se corresponde con sus desplazamientos, su comportamiento o su accionar dentro de la instalación. Este diálogo entre la obra y los espectadores –quienes por su carácter determinante en la transformación de la pieza reciben el nombre de usuarios– puede desembocar en propuestas narrativas, experiencias sensoriales, ambientes plenamente participativos o creaciones conceptuales.
Rafael Lozano-Hemmer se ha especializado en este tipo de instalaciones pero a nivel urbano. Sus obras suelen ser lúdicas y dirigidas a todo tipo de gente, desde niños a mayores, que no necesitan tener ningún conocimiento tecnológico: la interacción se produce al nivel de la intuición.
En todos estos casos, la tecnología es mucho más que un instrumento para la producción estética. Es un vínculo entre artista, obra y espectador, un medio para comunicar emociones, establecer diálogos, provocar sentidos. De esta forma, los artistas vuelven a relativizar los límites utilitarios de sus producciones para devolverles su capacidad de sorprender, sensibilizar y expandir el universo imaginario.
La manipulación digital es una herramienta común en el terreno de la producción fotográfica. Si bien las computadoras acompañaron siempre a esta producción en el trabajo editorial, hoy se han transformado en un instrumento expresivo en manos de los artistas.
Por otra parte, la orientación de la tecnología informática hacia las redes y la comunicación digital dio vida a un nuevo tipo de producción artística que se conoce con el nombre de net.art –las obras creadas especialmente para Internet–, que desplaza los circuitos de distribución del arte hacia el espacio virtual, dejando de lado los ámbitos expositivos y proponiendo un arte que irrumpe en los lugares de la cotidianidad. La interactividad que se genera en el diálogo de los usuarios con las computadoras aparece igualmente en las obras artísticas numéricas. De esta forma, los espectadores dejan de ser meros contempladores y se transforman en participantes de la construcción, transformación y manipulación de un nuevo tipo de obra artística, inmaterial y efímera.
Finalmente, las instalaciones interactivas proponen que los espectadores dialoguen con imágenes, sonidos, palabras, figuras, datos y todo tipo de material estético mediante sus propios movimientos en un espacio diseñado. De esta forma, el público se vuelve artífice de su medio ambiente, recibe una respuesta de su entorno que se corresponde con sus desplazamientos, su comportamiento o su accionar dentro de la instalación. Este diálogo entre la obra y los espectadores –quienes por su carácter determinante en la transformación de la pieza reciben el nombre de usuarios– puede desembocar en propuestas narrativas, experiencias sensoriales, ambientes plenamente participativos o creaciones conceptuales.
Rafael Lozano-Hemmer se ha especializado en este tipo de instalaciones pero a nivel urbano. Sus obras suelen ser lúdicas y dirigidas a todo tipo de gente, desde niños a mayores, que no necesitan tener ningún conocimiento tecnológico: la interacción se produce al nivel de la intuición.
En todos estos casos, la tecnología es mucho más que un instrumento para la producción estética. Es un vínculo entre artista, obra y espectador, un medio para comunicar emociones, establecer diálogos, provocar sentidos. De esta forma, los artistas vuelven a relativizar los límites utilitarios de sus producciones para devolverles su capacidad de sorprender, sensibilizar y expandir el universo imaginario.
Objeto y Sujeto del Arte Contemporáneo
Es problable que nos encontremos en una nueva fase del modernismo, en que la autorreflexión iniciada en Kant ponga a la conciencia artística en disolución, pero los relatos colectivos, las imágenes compartidas en el juego y el dolor de la vida, continúan ahí sin ningún ánimo de retirarse. La destrucción del espacio de las artes visuales de nuestra época tiene como correlato una nueva sensibilidad hacia los problemas cotidianos. Cuando las realidades tecnocientíficas quedan huérfanas de una metafísica que las acompañe, la esencialidad de un arte hacia lo distinto, plantea las chances de complementar el mundo de la vida. Porque ontológicamente el arte contemporáneo más relevante cuestiona los logicismos de las teorías, que ven a los objetos artísticos contemporáneos como un signo, los formalismos que plasman gastados manifiestos, y coloca un borde entre lo humano y lo simbólico. Hablamos de reponer la experiencia en la praxis artística, una vuelta a la problemática de la temporalidad que desde el gesto inaugural de los impresionistas sigue aguijoneado la producción artística occidental.Valery hablaba de las producciones artísticas como objetos ambiguos. Desde ya ponía en tela de juego cualquier objetivo manifiesto del arte, y de la imaginación estética, en la idea de que los objetos artísticos son "cosas que el mar nos arroja a la orilla". Aunque parezca haber cierta vaguedad a primera vista podemos argumentar que el poeta francés establecía una acertada metáfora del nexo entre las elecciones de los artistas y el imaginario histórico-social. Ponía en primer plano la acción liberada del artista con respecto a un medio, que si bien puede contener los posibles e imposibles de su objeto, no puede en la concreción ser más que una posición en la obra. Una cualidad que presenta al núcleo que construye el mundo sociocultural y estético de cualquier fenómeno artístico: el cuerpo. Podemos coincidir con Duchamp en cuanto que los objetos artísticos contemporáneos socavan las dimensiones del creer y del juzgar, palabras más que odiadas por este artista-pensador, pero poco pueden hacer para demoler el ser que se manifiesta en la corporalidad. Al contrario invitan a la extensión plural del ser mundano y prosaico, y deja al sujeto soplar hacia donde quiera sin elidir la reflexión ni el placer.El arte en sí no funciona como documento sociológico, como ya lo probaron suficientemente el realismo socialista o el muralismo mexicano, y en cambio, tiene una valencia antropológica que revisa la praxis tanto en la poética (producción) como en la estética (recepción). Gadamer es quien analiza el objeto artístico en esta vertiente humanística y la coloca en los planos del juego (hacia la participación y la intersubjetividad), del símbolo (hacia la colectividad y la memoria) y de la fiesta (hacia la comunicación y simultáneamente a la indiscernibilidad).
Historia y Practica Curatorial
La práctica curatorial, que ha tomado cuerpo como generadora de un espacio de interpelación crítica del trabajo de historia, así como de dinamización de la musealidad, en tanto espacio de regulación enunciativa del arte contemporáneo. Y no podía quedar fuera de este triángulo un tipo de producción institucional que se ha vuelto más significativa aún, en la producción de transferencia artística. Me refiero al espacio abierto por las bienales.
La persistencia de su formato, así como la pertenencia a una historia urbana a la que está ligada como un monumento público de nuevo tipo, que obliga a reformular la condición del espectador de arte en su relación con la ciudad, la ha convertido en un espacio eneludible de ensayo curatorial. Una bienal se debe a una ciudad específica, a su trama político-cultural y a sus ficciones edificatorias. Por eso, entre la musealidad y la "bienalidad", la práctica curatorial se instala en nuestra zona como una práctica discursiva que desde el diagrama de las obras recompone las redes de producción imaginal y simbólica en nuestras sociedades. A tal punto, que hay ediciones de bienales que, según la coyuntura, se han convertido en verdaderas operaciones de intervención urbana.
Es importante remitirse a la lectura de una formación artística apelando a reconstruir sus tramas coyunturales. Una bienal instala un modo de producción institucional específica, que trabaja en la larga duración, mientras que una curatoría consiste en la edición de una lectura de una fase de producción artística, trabajando en la corta duración. Esto hace que el concepto de curatoría así como el estatuto del curador, se remitan a un terreno de teoría menor, en que la especificidad de sus operaciones se va construyendo en función de la consistencia de la coyuntura. En este sentido, asumiendo el carácter de un enunciado editorial, la curatoría es, básicamente, un concepto práctico. Pero en el terreno de los efectos interpelativos de historia urbana y de historia del arte, la plataforma institucional de las bienales ofrecen un marco de "lucha ideológica", por emplear un término antiguo, que pone el acento, justamente, en las nuevas zonas de ambigüedad que se establecen entre la producción de arte y el hacer ciudad.
En Seva Xavier Puigderrajols expone sus obras
Xavier Puigderrajols expone a partir del lunes 15,su obra en Seva, en el marco del proyecto "Joven y artista, quieres exponer".
Los dibujos son críticos, a través del humor, con la sociedad. La muestra se podrá ver en el Centro Cívico hasta el 19 de febrero.
Bajo el título genérico de "VIP", Xavier Puigderrajols presenta ilustraciones de pequeño formato con referencias actualidad.
Los dibujos son críticos, a través del humor, con la sociedad. La muestra se podrá ver en el Centro Cívico hasta el 19 de febrero.
Bajo el título genérico de "VIP", Xavier Puigderrajols presenta ilustraciones de pequeño formato con referencias actualidad.
Basilio F. Martínez expone fotografías de Venecia en Manlleu
Fotografías de Basilio F. Martínez evocan Venecia la exposición que se puede ver hasta el día 28 de febrero en la sala de Can Puget de Manlleu.
La muestra, bajo el título de "Venezia" y patrocinada por la Obra Social de la CAM, recoge la visión de la ciudad desde los ojos del fotógrafo, tanto de sus monumentos como del famoso Carnaval.
La muestra, bajo el título de "Venezia" y patrocinada por la Obra Social de la CAM, recoge la visión de la ciudad desde los ojos del fotógrafo, tanto de sus monumentos como del famoso Carnaval.
Poemas inéditos de la escritora Vic Maria Àngels Anglada
Maria Àngels Anglada nació en Vic en 1930 y murió en Figueres en 1999 y está considerada una de las principales escritoras en lengua catalana del siglo XX. Licenciada en Filología Clásica, cultivó diversos géneros: la narrativa, la poesía, el ensayo y la crítica literaria, además de colaborar en diversas publicaciones periódicas.
Entre sus obras más destacadas hay 'Les Closes' (1979), novela ganadora del premio Josep Pla 1978; 'Sandalias de espuma' (1985), premio Lletra d'Or 1985; 'El violín de Auschwitz' (1994), novela elogiada tanto por la crítica como por el público, y 'El cuaderno de Aram' (1997).
Ediciones Vitelio la ha publicado el libro 'Maria Àngels Anglada. Poesía completa ', una obra que recopila en un volumen todos los poemas que la autora de Vic quiso publicar, con un total de ochenta y tres composiciones poéticas, nueve de las cuales son inéditas.
Durante el acto de presentación oficial del libro, al que ha asistido el consejero de Cultura Joan Manuel Tresserras, la actriz Carme Callol ha leído algunos de sus poemas. Maria Àngels Anglada (Vic, 1930 - Figueres, 1999) está considerada una de las principales escritoras en lengua catalana del siglo XX con obras de narrativa, poesía, ensayo y crítica literaria, entre las cuales es especialmente conocido 'El violín de Auschwitz '.
Expo de Dúctil Benito viaja a Madrid y Zaragoza
La exposición "Alrededor de una realidad", que durante dos meses se ha podido ver el espacio BenitoArtis de la Fundición Dúctil Benito de Manlleu, viajará ahora a Zaragoza y Madrid.
En la capital aragonesa está programada para dentro de dos meses, y la de España, en una fecha aún por determinar. Durante dos meses, la han visitado 400 personas.
"Alrededor de una realidad" recogía 44 piezas de siete artistas que trabajan en Cataluña con nuevas visiones de la figuración y de la condición humana, entre ellos el Manlleu Ramon Surinyac.
En la capital aragonesa está programada para dentro de dos meses, y la de España, en una fecha aún por determinar. Durante dos meses, la han visitado 400 personas.
"Alrededor de una realidad" recogía 44 piezas de siete artistas que trabajan en Cataluña con nuevas visiones de la figuración y de la condición humana, entre ellos el Manlleu Ramon Surinyac.
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